La niebla (y otros relatos)


Autor: Stephen King
Título: La niebla
Editorial: Debolsillo
Año: 2003 (1985)
Páginas: 320



«Hola, Hal, ¿cómo andamos?», le sonrió el mono desde su oscuro rincón.

Esta edición de Debolsillo contiene tres de los veinte cuentos (y dos poemas) que fueron originalmente publicados en un solo tomo bajo el título de Skeleton Crew (1985). El resto de relatos han sido publicados y reeditados en otros tres tomos: La expedición (2016), Historias fantásticas (2016) y Dos historias para no dormir (2004), por la misma editorial.

El primero de ellos, más que un cuento una novela corta, es probablemente el más conocido de todos, La niebla (The mist, 1980), este cuento supone una ruptura con los temas clásicos de King (aunque no con sus paranoias), que suelen contener un tipo de terror de carácter más psicológico y menos explícito. Así pues, la novela está plagada de vividas las descripciones de los monstruos que plagan la niebla y que pueden hacer surgir una mueca de asco en cualquier cara, sin embargo, King no pretende la mera aversión del lector, más allá de eso crea un ambiente opresivo, que sirve de excusa para explorar las reacciones del ser humano en una situación límites, donde todas sus creencias anteriores se ven puestas a prueba por sus sentidos, King vuelve a aislar a sus personajes, como haría en La Cúpula o Tommyknockers, esta vez en un espacio más pequeño y con desafíos mucho mayores que crearán fuertes situaciones de tensión y conflicto.

En El mono (The monkey, 1980), se explora un terror de un carácter más psicológico, narrado en su mayor parte desde el punto de vista de un niño, nos relata sus temores más profundos. El mono de peluche que Hal Shelbum encuentra siendo niño en su desván parece producir atroces sucesos cada vez que toca los platillos que sostiene entre sus manos de trapo, incapaz de deshacerse de él, Hal llega a la edad adulta y observa a uno de sus hijos enfrentarse a ese mismo temor. Es un relato que rompe creando imágenes muy vividas e impactantes, sin embargo no es un terror explícito, sino más bien una idea que se va desarrollando en la mente del protagonista (y del lector) hasta envolverlo todo. 

Además, ambos relatos presentan una visión paternal en el que el personaje protagonista se enfrenta a sus temores no tanto por sí mismo sino porque su hijo depende de él, y en ambos la relación padre e hijo se desarrolla a lo largo del relato de forma paralela a la trama. No es de extrañar, pues en el momento de escribirlo, en torno a los '80, King acaba de ser padre por primera vez y esperaba a su segundo hijo, cosa que manifiesta en el prólogo.

En cuanto a El atajo de la señora Todd (Mrs. Todd's Shortcut, 1981), difiere bastante de los dos anteriores, para empezar por su brevedad, pero también por su temática, no es un relato de terror como tal, aunque sí ciertamente turbador en algunos momentos, es más bien una reflexión bastante poética sobre la vida y sobre lo que nos rodea, King aporta una mirada muy femenina, a pesar de estar narrado desde el punto de vista de dos personajes masculinos. La principal protagonista, la señora Todd, ya cercana a la madurez, se aleja de las convenciones sociales que se le imponen y se dedica a su mayor pasión, conducir a toda velocidad por los atajos más recónditos de Maine, olvidándose de todo lo demás y rompiendo alguna que otra ley física. Es un cuento con un toque romántico y salvaje en el que King deja volar su imaginación por derroteros diferentes a los habituales, aunque creando una atmósfera igualmente envolvente. Es una alegato a favor de una mujer liberada de conformidades y roles impuestos, una mujer libre y salvaje, como Diana.


Bien, fin de la publicidad. Ahora agárrame del brazo. Agárrame fuerte. Vamos hacia lugares tenebrosos, pero creo conocer el camino. De todos modos, no sueltes mi brazo. Y si recibes un beso en la oscuridad, no te alteres: es que te quiero.    
Ahora, escucha.           

Bangor, Maine, EE. UU.,15 de abril de 1984



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